Las aventuras de Pinocho

CAPÍTULO 28

Pinocho corría del perro que se cayó al agua. El perro le pedía a Pinocho que lo salve, y a cambio le prometió que si se volvían a encontrar él lo iba a ayudar. Pinocho lo saca del agua y lo deja en la orilla, y vuelve a meterse al agua porque no confiaba en el perro y su promesa.

Un pescador lo atrapa  a Pinocho con la red de pesca y piensa que Pinocho es un pez nuevo que no conoce y lo quiere cocinar para comerlo.

CAPÍTULO 29

El perro huele olor a frito y sigue el rastro y encuentra a Pinocho, el pescador lo estaba a punto de cocinar, entonces el perro lo salva y escapan.

Pinocho fue a preguntarle a un señor si sabia algo de un niño que se llamaba Eugenio, el señor le contó que el culpable había sido un tal Pinocho pero que ya estaba bien y en su casa. Él se hizo el que no sabía quién era Pinocho pero luego de haber mentido y que su nariz crezca y crezca, se arrepiente y su nariz vuelve a su tamaño normal.

Pinocho siguió su camino hacia la casa del Hada y cuando llegó vió un caracol en la ventana y le pidió si podía bajar a abrir la puerta, el caracol tardó nueve horas en bajar a abrirle y le dijo que los caracoles nunca están apurados.
Durante la espera Pinocho intentó abrir la puerta de una patada, pero no pudo y le quedó la pierna trabada en la puerta. Estaba muerto de hambre y el caracol le llevó una bandeja de comida de mentira y Pinocho se desmayó.

Cuando se despertó estaba recostado en un sillón con el Hada, ella lo perdona y le dice que si se porta bien se convertirá en un niño bueno.
Después de un año de haberse portado bien y haber estudiado llegó el día de convertirse en un niño de verdad.

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